Leyendas costarricenses
Durante las jornadas de mi infancia, en la década de los cincuenta, los amigos de barra de mi barrio, nos reuníamos en el corredor del vecino más viejo del pueblo. Todos alrededor, con los ojos bien abiertos y llenos de espanto, oíamos las leyendas del Cadejos, la Segua, la Llorona y otras, circunstancias que afectaron mi imaginación y mi ánimo infantil. Desde entonces siempre recuerdo esas jornadas tan hermosas que actualmente se han olvidado; conocí personajes que asustaban, pero que ya no asustan, en los tiempos modernos no tienen cabida, pero se deben conocer y conservar. Ese es el propósito de esa antología: un rescate de nuestro pedacito de tierra de antaño, desenterrar viejos consejos, que en un pasado no muy lejano unían y moralizaban familias, barrios y amigos de barra. Pretendo que los niños de hoy tengan oportunidad de conocer las leyendas del ayer, y crear conciencia nacional sobre la importancia de recoger, transmitir y conocer la cultura, el folclore y la historia tradicional de nuestro país. Si bien es cierto que ese material es recopilación de revistas, libros y periódicos, es mi deseo que sirva de estímulo para que se realicen investigaciones de los cuentos populares y leyendas extraídas de la voz popular y de las propias fuentes donde nacen las tradiciones. Esto hará que nuestros ciudadanos adultos, jóvenes y niños adquieran una verdadera conciencia del folclore de este país
Print Book, Spanish, 1998
4a ed
EUNA, Heredia, Costa Rica, 1998